Alexander McQueen ha muerto. Han encotrado su cuerpo sin vida esta misma mañana en su casa de Londres. Lo publicaba el pasado 11 de febrero el dailymail, según informa el rotativo británico, McQueen, cuya última colección es de los ejercicios plásticos más brillantes de las últimas temporadas, se habría suicidado. "En este punto es inapropiado comentar sobre la trágica noticia"emitió su empresa en un comunicado solidarizándose con su familia.
McQueen estaba considerado como el alumno más aventajado de su promoción. Formado en la sastrería clásica de Saville Row, combinaba la maestría de las estructuras con decisiones poco convencionales, como sus pantalones
bumsters, que le hicieron conocido a principios de los noventa. La prueba de esa doble faceta, que le ganó apelativos como el de
"hooligan de la moda", es que vistió tanto al Príncipe Carlos -corría la historia apócrifa de que McQueen le bordó "soy un gilipollas" en un forro invisible- como a Björk, para la portada de su disco
Homogenic. Tras el escándalo por consumo de cocaína de Kate Moss, le declaró su apoyo en una camiseta.


